Ciclo 'Diálogos en Bodegas Álvaro Domecq' - Pedro Pérez, presidente del Consejo de la Unión de Hermandades: “Si tú criticas o estás tirando por tierra a tu Hermano Mayor, estás criticando o tirando por tierra a tu Hermandad”

CULTUSEMA: Ciclo ‘Diálogos en Bodegas Álvaro Domecq’


Pedro Pérez, presidente del Consejo de la Unión de Hermandades: “Si tú criticas o estás tirando por tierra a tu Hermano Mayor, estás criticando o tirando por tierra a tu Hermandad”

“Paco Bazán se dejó la vida, literalmente, por su Hermandad”

“Para quienes, en sus Hermandades, optan por la división como estrategia habría que recordarles las palabras del Papa Francisco: que la división es el amigo del demonio”

“Las personas que hacen daño a sus Hermandades a través de las redes sociales están de sobra en el mundo de las cofradías”


Redacta: Marco A. Velo

Pedro Pérez Rodríguez, el actual presidente del Consejo Local de la Unión de Hermandades de Jerez, es un todoterreno. Siempre lo fue incluso a revientacalderas. Inaugura el ciclo ‘Diálogos en Bodegas Álvaro Domecq’, incluido en la programación CULTUSEMA, respondiendo sin tapujos ni mayores ambages nuestras preguntas. En ningún momento farfulla ni balbucea en sus planteamientos.


-                     Si preguntásemos al Pedro Pérez adolescente quién es –quién fue- Manolo Giménez, ¿qué respuesta nos ofrecería a día de hoy?
-                     Manolo era una persona de carácter a la antigua usanza. Transpiraba por los poros de su piel lo que era el antiguo carácter de Hermano Mayor, donde había un mando muy definido con respecto al resto. Es decir: los demás cargos estaban muy a la sombra del mando principal que era el Hermano Mayor. Las Hermandades antiguamente se ceñían a Quinario, salida en Semana Santa y poco más. A lo mejor, creo yo, a Manolo le costaría ahora aceptar esa variedad de actividades que tenemos las cofradías durante el año, pero evidentemente dentro del concepto de las circunstancias de su época. ¿Verdad? Era una persona con la que se podía hablar. Una persona cofrade. Una persona que vivía su Hermandad. Lo que ocurre es que, claro, tenía su carácter y cuando alguien trataba de contradecirlo pues él siempre se llevaba el ascua a su sardina. Pero, vamos, que bien. Yo tengo muy buenos recuerdos de él. Yo por entonces estaba en el Grupo Joven de la Hermandad y vivíamos nuestros momentos y nuestros ratos entrañables. Hay momentos que yo echo mucho de menos (bueno, no es que no existan ahora pero antes eran instantes muy entrañables): me refiero al momento de los escombros, donde Antonio el Barbero aparecía con su papel de estraza, con su morcilla y su chorizo y demás, y por entonces estaba Diego Romero en la bodega Lustau y traía su arroba y medias arrobas de vino. Y la verdad es que montábamos nuestras pequeñas tertulias en derredor de lo que había. Entonces no existían las redes sociales ni había vídeos.

- Era la vivencia íntima, pura, en tu Hermandad...
- Exactamente. Y él estaba allí. Manolo Giménez era permeable a todas estas circunstancias. Lo que pasa es que, evidentemente, tenía su carácter y a veces lo sacaba flote. Un carácter que hay que perdonar, sin duda, porque no era sino lo que marcaba aquella época en nuestras Hermandades.

- Se me viene a la memoria otro nombre muy significativo de la Hermandad de las Tres Caídas, dueño de un gran corazón: Pepe Abollo.
- ¡Oh! Has dado en la clave. Yo, aunque parezca mentira y no quiero hacer alarde de nada (porque nada conseguiría con esta afirmación), me emociono recordándolo. Es, fue, de las personas más entrañables y de las que recuerdo día a día. Yo recuerdo a diario a Pepe Abollo. Una persona increíble en todos los sentidos. Cofrade, cofrade, cofrade… y tenía una nobleza de corazón indescriptible, una nobleza que te hacia vivir las cosas de la mejor manera posible. Siempre tratando de apaciguar, siempre tratando de templar, siempre con esa sonrisa en su rostro (pese a sus circunstancias personales: era viudo y tenía que sacar muchos hijos adelante). Lo recuerdo cuando, por ejemplo, nos íbamos la Junta a la Feria y aparecía con su clavel bien colocado en la chaqueta. Donde había una dificultad, Pepe Abollo lo transformaba en un camino de rosas. De hecho yo recuerdo un detalle, que a mí siempre me llamó la atención, porque él era muy futbolero... sobre todo era un forofo del Xerez Club Deportivo. Me decía -y fíjate que estoy hablando de hace un montón de años -... me decía "Pedro, el Xerez Club Deportivo llega a desaparecer".

- ¿Tan notorio era su carácter visionario?
- Eso me dijo en su momento. Y además yo no lo entendía. Yo no lograba entenderlo. Ya después el Xerez subió a Primera... Y también me he acordado de él en los últimos acontecimientos. ¿Qué vería Pepe Abollo en su momento que yo no vi? Y en efecto el tiempo le dio la razón. Pepe Abollo era una persona entrañable. Ojalá Dios lo hubiese tenido eternamente entre nosotros. Era un aliento. Una bocanada de aire fresco constantemente. Yo quería muchísimo a Pepe Abollo y es de esas personas que lo recuerdo -ya te digo- prácticamente día a día.

- Fue Teniente Hermano Mayor con Diego Romero, ¿no?
- Efectivamente. Ese fue su último cargo. También ejerció otros como Secretario, Tesorero, etcétera. Lamentablemente la vida se le agotó. Pero murió con las botas puestas. Murió mayor, no sabría decirte exactamente la edad, pero falleció ya mayor. Son de esas personas que deberían tener un rincón en la Hermandad, el 'Rincón Pepe Abollo' allí en nuestra Hermandad. Son cofrades que te marcan en tu vida.

- ¿Ha cambiado en las Hermandades aquel respeto inalterable por los mayores?
- Yo creo que ha cambiado con la sociedad. No hay más que mirar la relación de los padres con los hijos. Tú recuerdas a tu padre, yo recuerdo a mi padre y evidentemente había una distancia que a lo mejor ahora no existe como la que tienen mis hijos conmigo. Ni mejor ni peor, pero simplemente abocados a las circunstancias de ese momento de la sociedad. Entonces yo, más que ver que el problema que ocurre es que muchos de los que ahora son mayores fueron jóvenes en su día. Entonces ellos vivieron una inestabilidad en el acercamiento, ese respeto para que nos entendamos, que ahora los jóvenes no son capaces de ponerlo en práctica. Es complicado porque ahora el joven está más preparado que el que estaba antiguamente, con lo cual había a veces una distancia insalvable que hacía que ese respeto se tuviera aún más a flor de piel. Ahora no es que falte tanto el respeto, sino que hay una mayor cercanía generacional. Hay muchos hermanos mayores que son jóvenes. Entonces, claro, yo antes veía a  Manolo Giménez y estaba hablando de una persona mayor, de setenta años, jubilada. Ahora hermanos mayores de setenta años los contamos con los dedos de las manos. Ese acortamiento de la diferencia de edad, hace que haya mayor intimidad. No había tanta distancia en el tema. Aunque por ejemplo, en el caso de Pepe Abollo, lo contábamos como un joven más. Su carácter hacía que dentro del respeto… Lo que sí es importante que debe haber una responsabilidad de las personas y que cuando tú eres Hermano Mayor, para lo bueno y para lo malo, tú eres el responsable de la cofradía.  Eso sí que hay que respetarlo, porque muchas veces los Hermanos Mayores tienen que tomar decisiones que son complicadas y hay que ser solidarios con ellos. Eso hay que remarcarlo y subrayarlo en negrita y con cursiva.

- Al tuyo con razón o sin ella…
- Exactamente. A los jóvenes muchas veces hay que decirles que esa persona que está ahí, está dejándose la piel por la cofradía y se puede equivocar. Aún equivocándose, es el máximo responsable y tienes que ir a muerte con él.

- Y además ha estado respaldado, elegido, por la soberanía de la Hermandad. Eso se olvida en muchos casos.
- Hay que reconducir esa historia para que los jóvenes tengan en cuenta que hay una persona que es la máxima responsable tanto cuando acierta, como cuando se equivoca y  hay que respetarlo.

- Hablando de  enseñanzas: ¿cuál crees tú que ha sido la principal enseñanza, la más palmaria, el principal legado que ha dejado ese ángel custodio que habéis disfrutado de unos años a esta parte y que todos conocimos como Paco Bazán?
- El amor infinito a la Hermandad. Dejarse la vida. Además tenemos que decirlo literalmente. Paco se dejó la vida por la Hermandad. Yo tengo recuerdos de él, cuando en otras épocas Paco profesionalmente no podía dedicarse por entero  a la Hermandad, pero cuando consiguió estabilizarse por Jerez y volvió. Y el legado es que todos los que vengan tienen un espejo donde mirarse que es Paco Bazán, porque se dejó la vida por la Hermandad. En todos los sentidos. Luchó estando enfermo. Es más, yo podía decirte que prácticamente la enfermedad la sobrellevó mejor viendo ese horizonte, diciendo ‘yo me tengo que curar porque tengo que seguir trabajando por la cofradía’. De hecho, una vez que falleció, tenía inmensos archivos que él había trabajado. De cosas inmensas que había trabajado. Ese es el mejor legado que nos puede dejar Paco. Dejarse la vida. Muchas veces decimos que nos dejamos la vida. Pero es que Paco se la dejó literalmente. Esto es algo muy importante hoy en día. Porque la Hermandad es un servicio a los demás, a los más necesitados de forma altruista y gratuita. El mejor exponente es Jesucristo que dio la vida por nosotros. Paco Bazán en la medida de sus posibilidades se dejó la vida por la Hermandad. Y ese es el mejor ejemplo que podemos tener.

- Está claro que, en humildad, fue un paradigma de ejemplo de servicio a la cofradía. Parece que a él, el hecho de ser Hermano Mayor, que esa cuota de poder no le afectara para mal en ningún momento sino todo lo contrario, que es lo que tú estás comentando. La entronco con la siguiente pregunta que es más general, no concreta en la Hermandad de las Tres Caídas.  Y cuando aludo a cuota de poder aludo a una aspiración absurda que a menudo enfrenta y divide a los hermanos de nuestras cofradías. ¿Se podría cambiar algo, verbigracia, en este sistema actual para que las elecciones, los cargos, no dividieran tanto o no apeteciera tanto a determinados cofrades que muchas veces parecen reducir su trayectoria en la Hermandad únicamente a la aspiración de la vara dorada o la mayordomía, etcétera?
-                     Yo creo que el problema no está en el sistema, sino en el concepto que cada uno tiene de Hermandad. La mejor manera es que, soberanamente, los hermanos decidan en el voto libre, mediante las votaciones democráticas, quién es la persona que debe regir el destino de la Hermandad. Cuando entras en la Hermandad tú tienes que tener claro que hay una serie de personas que son los que toman la responsabilidad, son los que toman la cabeza de mando.  Y entonces, claro, hay que estar con ellos.  Es la ventaja que tiene el carácter democrático que  hay dentro de las Hermandades, que no tienen ni los partidos políticos (que tienen un sistema más piramidal que no te lo permiten). Es decir, si tú entiendes que la persona que está en ese momento ejerciendo  la responsabilidad no está cumpliendo con los fines que tú crees que se merece tu Hermandad, cuando pase la legislatura, presenta tu candidatura, presenta la tuya propia, y ya está. Intenta hacer una alternativa. Pero cuando está esa persona, hay que estar con ella a muerte, porque al fin y al cabo tú no estás en contra de la persona. No debes estarlo cristianamente hablando. Muchas veces digo que cuando los medios de comunicación, u otras personas, critican a las personas  o a un mayordomo, se está criticando a la institución, a la Semana Santa. Lo que beneficia a una Hermandad, beneficia a todas y lo que perjudica a una Hermandad, perjudica a todas. Con lo cual, si tú estás tirando por tierra a tu Hermano Mayor, estás tirando por tierra a tu Hermandad. Yo conceptos como ‘yo no me visto mientras este éste de Mayordomo’ o ‘yo no cargo mientras que éste siga de capataz’ es que no lo entiendo. Es de ignorantes. Esos conceptos deben de ser desterrados radicalmente de las cofradías. Si tú entiendes que puedes presentar otra alternativa, cuando pase la legislatura, que se presente, preséntala. Pero si la Hermandad no te apoya, no te vota, entonces es que estás imponiendo caprichosamente tu criterio al de toda la institución. Si tú has estado apoyando a muerte al llegar al cargo al anterior Hermano Mayor, ahora estarán a muerte contigo. Pero si tú has estado hurgando en cualquier tipo de herida… Porque ante decisiones tan complicadas como si está lloviendo, y si salimos o no, si se moja el paso. Sólo con apoyo incondicional la cofradía sale victoriosa.

-                     Pero ya sabemos que algunos optan por la división como estrategia…
-                     El otro día leí una frase del Papa Francisco: decía que el gran amigo del demonio, es la división. Cuando tú ves que todo el mundo está unido, es una piña, nadie va a querer meterse. Pero cuando la gente ve una fisurita, a quienes quieren derrocar este mundo de las cofradías, van a encontrar el sitio y la oportunidad perfecta. Por eso hay que estar a  muerte, el sistema es el que tenemos y yo creo que es el único y el más perfecto porque es democráticamente. Pero entiendo que todos debemos estar a una. Las Juntas de Gobierno deben estar hechas una piña, por ejemplo, porque siempre habrá el de turno que quiera malmeter y dividir.

-                     Hablando de estar hechos una piña: ¿te sientes, como presidente, respaldado por los hermanos mayores…?
-                     Sí, claro que sí. Siempre lo digo y lo reitero, y no lo hago con ningún afán porque yo cuando acabe mi legislatura volveré a seguir trabajando por las cofradías pero en otro ámbito. En el que Dios me llame en ese momento. Y yo digo que es una delicia trabajar con las cofradías. Evidentemente, he transmitido desde el primer momento el concepto de unidad, que yo creo que es lo  fundamental. Cuando me preguntaban: ¿cuál es tu principal objetivo cómo presidente? Yo siempre decía la unidad de las cofradías. No pretendo otra historia. Después lo demás ha venido de forma casi aleatoria.  Es normal que tú, cuando te sientes con 47 voluntades (Hermanos Mayores),  haya alguno que discrepe. Pero discrepan dentro del respeto. Discrepan dentro de ese concepto de unidad que estamos buscando. Por eso yo me siento respaldado. Yo cuando le pregunto a los Hermanos Mayores, tampoco quiero que los 47 digan sí automáticamente. Entonces estaríamos hablando de borregos y yo tampoco quiero eso. Porque cada uno defiende los intereses de su cofradía. Pero cuando se sientan todos, entienden que debemos ir todos a una. Y la verdad es que gracias a Dios, todos los Plenos … y eso que a veces los medios se ponen a vaticinar que los Plenos van a ser poco menos que una hecatombe y gracias a Dios ahí están los Hermanos Mayores que pueden decir que en ningún sólo Pleno se discute. No podemos hablar que en ningún Pleno haya habido una subida de tono más que otra. Y creo que eso es de agradecer porque  favorece el trabajo del  Consejo y los objetivos que pretendan alcanzar las cofradías con respecto al Consejo.

-                     ¿Cuál crees que deben ser las dos o tres principales actitudes de un Presidente de un Consejo de Cofradías?
-                     Lo principal, bajo mi modesta opinión, es que tú tienes que ir con las ideas muy claras y que tienes que prestar un servicio. Con independencia de que cuando tú vayas a un acto y a ti te sienten en primera fila o te quieran dar un lugar de honor en una procesión. Aún así, tú estás prestando un servicio. Esa es la idea. A partir de ahí, puedes ir sumando cualquier otra característica. Pero la clave está en que tú estás trabajando y desde una perspectiva fantástica, porque estás trabajando por las cofradías desde una atalaya distinta. Tú estás viendo a las cofradías desde una perspectiva distinta: todo el panorama y eso ayuda mucho más. Entonces yo creo que lo principal es el servicio y la unidad. Yo creo que el luchar porque las cofradías se mantengan unidas, porque creo que van a venir momentos difíciles en el futuro con respecto a las cofradías y a las manifestaciones religiosas públicas. Tenemos que estar muy unidas y sobre todo el aspecto de servicio. Tú vienes a prestar un servicio a las cofradías, no son las Hermandades las que vienen a servirte a ti. Tú las representas y por ello tienes que dejarte la piel por las cofradías y no para que te reelijan en una segunda legislatura, sino simplemente porque eso debe ser así. Si tú vas a presentarte como Presidente de las Cofradías es porque tú amas a las cofradías y las quieres a muerte, pero desde el punto de vista del servicio.

-                     Decía Eugenio Montes que no sólo existen los amores platónicos, sino que incluso el amor propio también puede ser platónico para mal. Es decir: una manera magistral de definir la soberbia.  Es cierto que en el mundo de las cofradías, desafortunadamente la soberbia es un mal mayor, porque como cada vez somos más cofrades, todo se va expandiendo. Pero quizá donde más se manifiesta, y yo soy una persona muy positiva en este sentido, es en el anonimato o no de las redes sociales. Yo no sé si las redes sociales se están sabiendo utilizar para bien o para mal en el mundo de las cofradías.  ¿Tú qué piensas sobre este nuevo método de comunicación que tan en boga está para todos los géneros, no sólo para las cofradías? ¿Se opina demasiado pronto, se juega demasiado a la broma fácil que puede confundir al lector de las redes sociales, hay en algunos casos una cierta posición de cobardía a distancia?
-                     Yo diferencio entre el que participa. Las redes sociales sirven para definir pronto cómo es cada cual. En general, las redes sociales es una herramienta muy buena. Pensemos en otras Semanas Santas anteriores más antiguas. Si hubiesen existido estas redes sociales se hubiesen beneficiado. Yo distingo en las redes sociales entre el que participa pero no es cofrade, ni ama las cofradías ni quiere saber nada de las cofradías y el que es cofrade. El que no es cofrade, seguramente va a opinar de la Feria, de los toros,  de la Semana Santa, del aborto… de todo.  Y entonces esa persona quiere mantener el anonimato desde la cobardía de opinar y de tirar por tierra sobre algo. En las cofradías lo que va a encontrar siempre es amor. Y siempre se dice que la guerra con amor se gana. Es decir las personas que quieran tirar por tierra las cofradías, no se va a encontrar a alguien que va a salir con una espada. Yo voy a sacar una rosa y te voy a sentar a mi vera y te voy a decir: oye, perdona, las cofradías son esto, esto  y esto. Son un tipo de personas que están ahí y que hacen muchísimo daño, pero que las cofradías, muchísimo más lejos que entrar al trapo, debemos ganar esa guerra con amor.  Y después está el cofrade. El cofrade es  el que realmente hace daño. Es el que nunca se ha comprometido ni con su cofradía ni con la  Semana Santa. Son personas que siempre están ahí, en un segundo plano y a lo que se dedican es a ver los toros desde la barrera y a criticar y a señalar.  Insisto: a ver los toros desde la barrera y a criticar y a señalar. Esas personas hacen muchísimo daño. Y después estarán delante de un paso. Sabrán las marchas que tocan. Sabrán quién bordó y todo eso, pero no son personas que están comprometidas con la Semana Santa. Con lo cual son personas que, entre comillas, hay  que soportar, porque evidentemente no debemos desdeñar a nadie. Pero son personas que deberían replantearse su cofradierismo y saber que en el fondo están haciendo daño. Lo que pasa es que como nunca se han comprometido, no son capaces de saber el alcance que tiene el daño que le están haciendo a la Semana Santa y a las cofradías. Entonces la herramienta es buena, pero hay gente que no sabe utilizarla. El coche es bueno pero si lo pones a doscientos por hora en la puerta de un colegio, seguramente, atropellará a los niños. Es decir: hay cosas que son buenas pero que hay que saberlas utilizar y hay personas que realmente las utilizan para hacer daño. Esas personas yo creo que están de sobra en las cofradías.

-                     Dime Pedro, cuatro o cinco personas vivas o fallecidas que te hayan marcado en el mundo de las cofradías para bien.
-                     Ya que lo hemos recordado antes, Pepe Abollo. Es una persona que ha servido mucho de ejemplo en la forma de ser. Paco Garrido ha sido otra de las personas que igualmente lo he tenido como ejemplo. He vivido muchos momentos cofrades con él. Es una persona que también ama las cofradías, las defiende. Felipe Ortuno es otra persona que igualmente abre la boca y siempre te deja esa frase oportuna que te remueve las entrañas. Podría hacer mención a muchas más personas. Ahora mismo se me ocurren estas tres personas.

-                     Decía Joaquín Romero Murube, gran conocedor de las cofradías, sobre todo de las de Sevilla, articulista de ABC histórico, que muchas veces nos falta a los cofrades saber o querer leer más las cosas por dentro, o interpretarlas por dentro, para luego cuando hablemos, saber expresarlas por fuera. ¿Crees que falta lectura interior, interpretación, formación en el mundo de las hermandades o es un ámbito que se está cuidando bastante?
-                     La formación cofrade, hablando de formación cofrade, los conocimientos de lo que debe ser una cofradía, una Semana Santa y todo lo que conlleva, creo que ahora mismo está alcanzando unas cotas increíbles. Cualquier persona de las que están implicadas a nivel de Junta de Gobierno tienen unas nociones de lo que es el cofradierismo. Lo que sí noto en menor medida es una carencia con respecto a lo que es la formación religiosa. Nuestra misión principal es evangelizar a través de la presencia de nuestras Imágenes en la calle. Ese es nuestro principal objetivo. Evidentemente, nosotros, que para transmitir algo, tenemos que conocerlo. Si yo quiero mañana dar una conferencia sobre el vino de Jerez, me tendré que sentar delante de una enciclopedia para saber sobre el vino de Jerez para que cuando lo dicte sea capaz de transmitir todas esas bondades. Evidentemente no es una conferencia que va a desechar algo, sino a ensalzarlo. Pues igual con la figura de Jesucristo, la Virgen María y todo lo que conlleva. Tenemos que empaparnos de ello, para después, cuando esa esponja la podamos exprimir,  la gente pueda absorber ese jugo que tiene que es la figura de Jesucristo. Las hermandades están todas preocupadas, y de hecho ahí están todos los ciclos de formación de todas las cofradías. Pero no todo el mundo participa. Después vamos y hay hermandades que adolecen de personas que quieren acudir.  Esa ansia por conocer la persona de Jesucristo para después poder transmitirlo, yo creo que estamos en el buen camino, pero todavía nos queda mucho por alcanzar. Y yo creo que eso es fundamental porque ahí están los Testigos de Jehová, están nuestros hermanos los musulmanes… Es decir que todo el mundo, cuando se sienta a hablar en una mesa para hablar de cofradía, seguro que todo el mundo nos da un baño. Pero a lo mejor nos sentamos a hablar de Jesucristo con otros hermanos nuestros y la verdad es que ahí nos cogerían por todos lados. Yo creo que eso es fundamental, que tengamos la preocupación de decir yo quiero saber de esto porque después yo tengo que transmitirlo. Es mi misión, es para lo que estoy en una cofradía. Yo creo que cada vez hay una mayor preocupación. Los jóvenes que ahora están ocupando los cargos de responsabilidad, en su época de jóvenes se han formado, por lo que están llegando con unas nociones. Porque las nuevas hornadas tanto de jóvenes como de niños, no me cansaré de decir que es lo más importante. Cómo siguen surgiendo niños cofrades. La importancia que tenemos que darles a los niños. Eso que tanto hablamos de las manos arrugadas en los cortejos, que me parece fantástico, que las personas se comprometan con cierta edad. Pero no desdeñemos a los niños, que son los más importantes que tenemos porque es lo que nos garantiza el futuro. Surgen hasta de familias ateas. Incluso surgen de familias que no han vivido las cofradías. Nietos que están llevando a sus abuelos a vestir de nuevo la túnica.  La importancia es que esos niños sigan ese halo de necesidad de formación para que, cuando ocupen los cargos de formación, sean capaces de mantener ese nivel que es tan importante en las cofradías. Porque insisto en que van a venir momentos muy difíciles, porque la sociedad está descreída. Somos el último bastión que va a quedar ahí y  vamos a mantener ese imperio. Y es importante que estemos preparados para cuando vengan los momentos difíciles y podamos afrontarlos.

-                     La nueva sede del Consejo, Pedro…
-                     Hay personas que, con todo el respeto, a lo mejor no han entendido el cambio. Han entendido que es algo ostentoso. Pero siempre que me lo han preguntado he dicho que hay que hacer un poco de balance de la historia para comprender que cuando empezó la Unión de Hermandades lo que tenía era una habitación  en San Marcos. La Semana Santa evolucionó y se cambió a la calle Sevilla. La Semana Santa evolucionó y se cambió a Curtidores y la Semana Santa ha seguido evolucionando y ahí tenemos a todas las cofradías que se han creado, y las que vienen llamando a la puerta, y necesitaban de ese espacio que a lo mejor ahora mismo, en el momento presente no lo vemos, pero hay que estar preparados para cuando llegue ese momento de expansión continuada podamos tenerlo. Si miras la calle Sevilla con respecto a Curtidores pueden pensar que aquello era un palacio con respecto al otro, y a lo mejor pueden pensar que esto es un palacio con respecto a Curtidores. Pero hay una necesidad. Y aunque a priori, a corto plazo, no veamos los frutos de esto, si es bueno que lo tengamos porque ahora mismo se nos ha dado la oportunidad de tenerlo.  Si a lo mejor esperamos a tener una mayor necesidad y llega en otro momento a lo mejor no podemos tener este espacio. Porque quizá se dan otras circunstancias político-sociales-económicas que hacen que no se puedan tener. La historia ha demostrado que esto es una evolución y que para la Semana Santa y el Consejo, en cuestión de espacio, era necesario tenerlo. Poco a poco le iremos dando forma.

-                     Muchas gracias, hermano.
-                     Siempre a ti, Marco.


De izquierda a derecha, José Manuel Anelo (gerente de Bodegas Álvaro Domecq), Pedro Pérez (presidente del Consejo de la Unión de Hermandades de Jerez) y Marco A. Velo (gerente de MAV-Comunicación y coordinador de Cultusema).


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