La presidenta de la Diputación de Cádiz recibe a GECA



El coordinador provincial de GECA en Cádiz, Francisco Fuentes y la socia Mabel Caballero fueron recibidos por la presidenta de la Diputación Provincial de Cádiz, Irene García Macías.  Al encuentro se incorporó también el diputado provincial Salvador Puerto, responsable de la Delegación de Cultura. Durante la reunión se presentó al nuevo equipo de la Coordinación Provincial de GECA, asociación que la presidenta conocía bien por su anterior papel como diputada de Cultura.
Desde la Diputación se valoraba muy positivamente el impulso de la actividad de la Asociación en la provincia de Cádiz y muestran su disposición a colaborar con GECA en todos los proyectos que puedan conrtibuir a la reivindicación de los profesionales de la Gestión Cultural en el territorio. Durante el encuentro se pusieron en marcha los mecanismos para establecer un dialogo fructífero entre ambas partes que permitan el los próximos meses materializar proyectos concretos que sirvan para fortalecer, activar y hacer participativa a GECA en Cádiz.
La Asociación de Gestores Culturales de Andalucía (GECA) pretende ampliar su presencia profesional en los municipios de menor población, en concordancia con uno de los principios fundacionales de una entidad que cumple este año 20 años de existencia: el fomento de la cultura como elemento de desarrollo local, fuente de empleo y bienestar social. El coordinador de GECA en la provincia de Cádiz, Francisco Fuentes y la directiva de la asociación, Mabel Caballero, plantearon esta aspiración a la presidenta de Diputación, Irene García, en el curso de un encuentro celebrado en el Palacio Provincial.
Para lograr ese objetivo GECA propone el desarrollo de actividades formativas, con la asistencia técnica de la Fundación Provincial de Cultura de Diputación, así como la conformación de una red de comunicación de profesionales de la gestión cultural. Esta mediación fue uno de los principales asuntos de la reunión en lo que supuso una primera toma de contacto entre Irene García y una directiva de reciente constitución.
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Auxi, Nicolás, Vero, Picón…




Marco A. Velo – Jerez íntimo – Diario de Jerez

Alfa: Determinadas buenas nuevas han de trasmitirse del tirón. Sin olalás ni ditirambos. De una sola vez: como así clava la punta de lanza el romano más orondo de Astérix el Galo. Como así describía al pueblo ibero Diodoro Sículo. Como besaba Brigitte Bardot en el filme ‘Y Dios creó a la mujer’. De una tacada y evitando los puntos suspensivos. Como el sonido del teclado de la máquina de escribir de Anaïs Nin. Como el entrechoque –¡ese roce de labios de cristal!- de catavinos alzados por dos jerezanos que brindan allende nuestra ciudad. “Allá en tierra extraña…”.

Existen noticias de titulares cortos. Que se ciñen a la economía verbal de su información explícita. Que huyen de la lírica trovadoresca provenzal. Del acento bizantino. Del locus eremus. Hoy traigo a colación un hecho veraz, de puro jubiloso para sus protagonistas: dos personas excelentes a carta cabal. Para ellos… la rima continua -los morrimos- del enamoramiento desprovisto de ardites y arabescos. Porque han contraído nupcias Manolo y Auxi. María Auxiliadora Castellano Sánchez y Manuel Picón de Gracia. Esta boda ha sido como una media verónica de Paula al quite del toro de los convencionalismos sociales. Esas taras que a veces nos impiden captar la amplitud del bosque, ¿verdad que sí, Antonio Arcas de los Reyes?

A la pregunta del porqué se casaron, sólo cabe responder becquerianamente: por amor, por ese amor que nada engríe… ¿Estás conmigo, padre Felipe Ortuno, que oficiaste la ceremonia bajo la mirada atenta de la Virgen de la Merced? ¿Están conmigo los padrinos Guillermo y María Jesús Picón? ¿Estás de acuerdo, Pablo Durio? ¿Sí o sí, padre Pedro Gutiérrez Molina, párroco en San Juan de Aznalfarache? ¿Asentís José Carlos Gutiérrez, Inma Pavón Oñate, José Manuel Prado Serrano? ¿También asentís no pocos proactivos representantes de la religiosidad popular de Jerez, San Fernando, Cádiz y Sevilla?

Por razones profesionales semanalmente ando a caballo entre Jerez, Cádiz y Sevilla -¡qué tres edenes!-. Entre Santa Rufina y la tía Norica. Al abrigo de Hércules Fundator. En Cádiz suelo toparme de frente -¡siempre de frente, valiente!- y nunca de bruces con Manolo Picón y su consiguiente cultivo del arte de conversar. Nos encontrarnos a la manera de Cernuda: al son de la mera casualidad.  Y la charla emerge enumerando, una tras otra, las verdades del barquero al estilo del dios Hermes (Mercurio) conduciendo la barca hasta la orilla de la laguna Estigia. Hablamos de lo divino y lo humano, de lo dionisiaco y lo apolíneo. Manolo sabe tela del telón de muchas disciplinas. Tela del telón como las que ofrece al público -telas me refiero- Auxi en su recién inaugurada tienda de la calle Arcos. Disfrutad, amigos ambos, de esta nueva etapa tan cuajada de recompensas con causa. ¡La merecéis por méritos propios!

Beta: Sucede que a veces una factor determinante -una misma túnica nazarena, por ejemplo- une en el cariño a dos personas que, andando el calendario, extrapolan los afectos a sus respectivos matrimonios e incluso a sus hijos. Todo acontece por razones que el Altísimo acuna incluso en tiempos de manos de biberones. ¿Estoy en lo cierto, Verónica Molero? ¡Cuanto tu familia y la mía nos apreciamos sólo un Nazareno tan de Ramón Chaveli y la Estrella de su Santísima Madre lo saben! ¡Como también lo sabe la última palma del cortejo de Cristo en tardes de algarabía de Domingo de Ramos!

Nico, el pequeño Nicolás, que es un ángel terrenal capaz de rizar los ricillos de la ternura, acaba de cumplir dos añitos de edad. Me congratula muchísimo que sea coetáneo y contemporáneo de otro ángel que tira de mi pantalón para que papá juegue a su recaudo. ¡Felicidades para Nicolás, por su cumpleaños y por haber nacido al amparo de unos padrazos de valores! José Manuel Pérez y tú lo sois raudales. Lo juro por la luz que proyecta la luna, lunera más blanca y más descalza: la Luna de Nisán.
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Abierto el plazo de inscripción para los cursos de Otoño




Ya puedes inscribirte en los cursos de Otoño que ofrece GECA de septiembre a diciembre de 2018. Continuamos con nuestro Plan de Formación de 2018 ofreciendo cinco cursos, dos de ellos en modalidad online, uno semipresencial y dos en modalidad presencial en Sevilla.
Los miembros de GECA así como del resto de entidades conveniadas (asociaciones pertenecientes a la Federación Estatal de Asociaciones de Gestores Culturales, Asociación de la Prensa de Sevilla y Asociación de Museólogos y Museógrafos de Andalucía) tienen un 20% de descuento en la inscripción.
En los cursos conveniados con la Escuela Pública de Formación Cultural de Andalucía el alumnado que supere el curso obtendrá una doble certificación por parte de GECA y de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales de Andalucía Escuela Pública de Formación Cultural de Andalucía.
En el curso ofertado con el IAPH la certificación será por parte del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico Escuela Pública de Formación Cultural de Andalucía.
Para cualquier duda puedes llamarnos al 692.952.238 o escribirnos a comunicacion@gecaandalucia.org
Más información sobre los cursos:

Introducción al protocolo y organización de eventos para gestores culturalesDel 1 al 4 de octubrePresencialDe 15 a 20 horasEPFCA Sevillahttp://bit.ly/2r7pkek
Redes sociales para eventos culturalesDel 15 al 26 de octubreOnlineLibre disposición del alumnoPlataforma on line de GECAhttp://bit.ly/2mwnMFa
Segmentación de públicos en el sector culturalDel 5 al 16 de noviembreOnlineLibre disposición del alumnoPlataforma on line de GECAhttp://bit.ly/2FD4cj8
“Cómo contar el patrimonio. Curso-taller semipresencial de elaboración de guiones de exposiciones y audiovisuales”

Del 5 al 14 de noviembreSemipresencial Parte presencial: 5, 7, 12 y 14 de noviembre de 16 h. a 21 h.
Parte on line: libre disposición del alumno

EPFCA
Sevilla
https://bit.ly/2w3g1Mm
Taller de redacción y gestión de proyectos europeos en el ámbito de la cultura y la gestión del patrimonio cultural

Del 28 al 30 de noviembrePresencial09:30 – 14:00 h y 16:00 – 19:00 h (28 y 29 noviembre); 09:00 – 14:00 h (30 noviembre) 
IAPH Sevilla
 

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Manolo García Parra



Marco A. Velo – Jerez íntimo – Diario de Jerez

Es mentira que Descartes escribiera el ‘Discurso del método’. Es también falso que John Wayne encarnara ‘El hombre tranquilo’ en la gran pantalla del séptimo arte. Constituyen fake news que, andando el tiempo con botas de siete leguas, se tomaron por reales de entonces acá. Mentiras cochinas, fruslerías, bagatelas transmitidas from generation to generation. Porque el método como discurso del autóctono modus vivendi y la tranquilidad como modus operandi sólo han pertenecido a un gran jerezano por antonomasia: Manolo García Parra.

Jamás he conocido una persona más metódica en su exactitud cartesiana. Era una agenda electrónica que no precisaba de los previos avisos sonoros. ¿El hombre tranquilo John Wayne dijimos a salto de mata? ¡A tomar por la retambufa el título cinematográfico de John Ford! Wayne sería un manojillo de nervios al lado de la templanza espartana de Manolo: con sus andares medidos, con su paso quedo, con sus revirás templadas… Siempre, en el silente ademán, parecía hacerse el encontradizo consigo y con nadie más: quizá para atender a sabiendas la máxima de Dale Carnegie: “encuéntrate y sé tú mismo; recuerda que no hay nadie como tú”.

Hizo de la costumbre, virtud. Un virtuosismo que afloraba del tictac de la constancia. Ya lo recomienda el proverbio chino: “quien pisa con suavidad, va lejos”. Y Manolo pisaba, sí, con deslizamiento cuasi imperceptible el mapamundi cotidiano de su patria chica: las calles del barrio de San Pedro en el triángulo escaleno de Antona de Dios, Bizcocheros y Palomar. En este itinerario jamás perdonaba la salubre ordenanza del tintito de la hora del aperitivo, en vaso de cristal siempre, y cuya líquida cultura paladeaba con unción sacramental, con paréntesis y recesos de conversación sabia y rítmica. Porque Manolo vocalizaba con rigor académico.

El vaso de tinto -¡tómelo a diario!, como el eslogan televisivo de Diario de Jerez de los primeros años noventa- bien a solas bien acompañado de sus contertulios habituales, todos integrados en el veteranísimo y esciente equipo de la secretaría lauretana: Paco Larraondo Hernández, Pepe Martínez Campaña y Pedro Simón Rodríguez Martínez. Manolo fue amargurista de los antiguos aunque, alguna década después, igualmente destacase como cofrade dirigente de Loreto por razones de vecindad. ¡Cuánto atrae y edifica el avioncito de plata en las manos de María! Devoción y vocación por ambas instituciones nazarenas que trasladó a su hijo, el prestigioso académico e investigador Paco Antonio García Romero, y a sus nietos, pongamos por caso Paco Antonio García Márquez -otro intelectual de altos vuelos-.

Manolo sellaba la lotería de la Hermandad una a una y con el sello estampado siempre a idéntica altura. La escritura lineal en la conservación del cuerpo caligráfico. Escribía con la cadencia que el director de orquesta acompasa la batuta.  Su retina expresiva se guarecía detrás de unas anchas gafas oscuras de pasta y el pensamiento siempre cubierto por ese tupida cabellera entrecana, como recién salida de la barbería a la antigua usanza, tan relimpia y repeinada hacia atrás (nunca tuvo un pelo de tonto y hete ahí el floreciente ingenio, aliñado de humor inteligente, finísimo, que conservara hasta el último día de su nonagenaria existencia).

Regentó Gráficas García en la plaza Monjas Victoria. Manolo demostró cuanto a día de hoy parece a simple vista un imposible: ser ciudadano del mundo sin hacer ostentoso alarde del yo y asimismo sin encarnar la ferocidad -la vehemencia- del homo homini lupus. Su sentido de las relaciones entre iguales se registraba al son de ‘La dignidad humana’ de Miguel de Unamuno. Siempre se dio a querer. Supo amar a raudales. Jamás molestó a sus semejantes. Y conectaba a las mil maravillas con la juventud. Cuando se marchaba siempre repetía su muletilla típica: “Decidme adiós”. Hoy, querido Manolo, te digo adiós, sí, en el preciso instante de tu fallecimiento. El único que no pudiste anticipar en tu infalible método organizativo. Y es que la muerte ya no respeta ni la costumbre de los demás.
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Chistes, nanas y un espejo gótico



Marco A. Velo – Jerez íntimo – Diario de Jerez

Regreso, siempre complacido, de Sevilla. Ora et labora -y con el mazo dando-. El tren es un impasse en la cinta de Moebius. Desenfundo la tablet para, en la optimización del viaje de vuelta, redactar mi próxima columna en papel prensa. ¿Al ralentí o al buen tuntún? El vagón es una gangarilla de los Siglos de Oro. Abundante índice de viajeros en sordina -mutis por el foro- y un grupo de estudiantes universitarios que parlan a viva voz -por no decir a voz en grito-. Sin embargo no engríen la calma chicha del instante. Parecen una garnacha -otrora un grupo de cómicos- que proyectan la voz con fines discursivos. Cómicos de la legua. He dicho legua y no lengua. Humoristas a palo seco. Mas siempre revestidos de ingenio. Iniciaron la conversación (grupal) enhebrando chistes inéditos. A razón de dos por turno.

A más surrealismo, mejor gag costumbrista. Me abstraigo de la jarana. Y pienso -¿luego existo?- sobre la congruente necesidad de la ocurrencia. De la chispa. Del hallazgo verbal. De la iluminación aliñada con agudeza. Sobre todo en esta sociedad de ‘progredumbre’ creativa y de podredumbre imaginativa. Ya señaló Henry Miller -y es aseveración a la que rindo novena- que la imaginación es la voz del atrevimiento. Pero el atrevimiento, a día de hoy, se confunde con osadía del yo y con arrojo de la megalomanía. Incluso con predecibles y previsibles discursos enlatados -¿opiniones?- que jamás se cocieron en la factoría de la sesera propia. ¿Nos estamos reconvirtiendo en primates que repiten por norma la cantinela de otros terceros?

El tren es un vaivén de ritmo acompasado. Estos chistosos muchachos son agudos. Y han sacado punta de una situación verídica -cualquiera que fuese-, por expresarlo en el argot de Paco Gandía. Parecen la reedición -corregida y aumentada- del diccionario de Coll -léase José Luis- pero a las sevillanas maneras (como así diría mi amigo y hermano Juanma Ballesteros). Ríen en corto. La originalidad es un valor a la baja. Incluso hasta el sello propio -en lo pictórico, en lo literario, en lo gráfico e incluso en lo empresarial- es vituperado por los ajenos y ajados baturros de marras. Ya saben: los donceles tontuelos que magistralmente describiera Camilo José Cela.

Observo a un bebé dormido al arrullo de su madre. Sumergido en el cercanías de lo onírico. Su Morfeo no abandona los raíles de una serena respiración que parece el dorremifasol de la inocencia. El respirar del niño dormido tiene cadencia de mecedora recién solitaria. El brazo de un bebé dormido es la gomaespuma viva que todos deseamos besar. Las pestañas del bebé dormido es el guiño doble de toda entrega filial. Un niño dormido sueña plegarias ininteligibles. Cuando observo las facciones del bebé mi escritura se queda en pañales.

A la derecha de esta recreación maternal una adolescente en flor no disimula su estética gótica. El tono negro impera. Como enlutada por la palidez de su lozanía. Se remira en un espejo de mano. El espejo y el estado de ánimo están incapacitados parta mentirse. La chiquilla gótica que se da besos en el espejo pretende reproducir el papel de la malvada de Blancanieves en pleno siglo XXI. Pero esta ninfa no es un embate de la luz sino una proclamación de la belleza. Su timidez la delata: el espejo es una ventana que ahuyenta dioses preteridos. Que exorciza demonios interiores. Al fin se ha reencontrado. Es ella aposta. Ahora se siente libre, como un diccionario de infracciones.

Llego a mi ciudad. Jerez, mon amour. Guardo la tablet en un santiamén. Tenía cuatro temas propicios que al cabo quedaron en el tintero. Todo se andará. La escritura es indómita, como un serafín de los hermanos Álvarez Quintero. Como un ruido de conjuros en el cancionero de Joaquín Sabina. Como un pitón de añoranza en el capote de Manolete. Como un laúd que tensa su arco en la poética de Apollinaire. Como la metáfora del arte en la Fragua del Tío Juane…
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José Mercé: “El flamenco también  existe”



El cantaor jerezano y Tomatito graban un disco juntos para comenzar una gira por todo el planeta 

Redacción – MIRA 

Parecen dos chavales que comienzan en esto de la música. Dos chiquillos que inician su carrera artística. Con idéntica ilusión. Con semejante brío. Con todo un caudal de esperanza en singular. Y de esperanzas en plural. De expectaciones abiertas. Y de honestidades con los dictados del propio corazón. Pero además avalados por el éxito de una consagración  fuera de toda duda. Con el peso específico de unos nombres ya consolidados.

Se trata de José Mercé, el cantaor, y de Tomatito, el guitarrista. Han regresado con un proyecto conjunto. Con una idea que los ha unido otra vez. En forma de disco. No tanto para reivindicar el flamenco, que también, sino sencillamente porque hacía tiempo que “necesitábamos hacer algo los dos, juntos". Y es que para Tomatito “lo más bonito es trabajar con un amigo como José Mercé".

En la elaboración y grabación de este trabajo discográfico “lo hemos pasado muy bien  juntos porque además ofrecemos letras que dicen algo. Este trabajo es además un gran homenaje a Lola Flores, el gran genio de Jerez”, señala Mercé, para añadir que “en la carrera de un artista, incluso en la de los artistas que comienzan, hay que hacer siempre lo que el corazón te dicte. Y no dejar nunca de ser uno mismo”.

Ambos comenzarán una gira el 16 de noviembre en Barcelona. Y de ahí a toda España y al extranjero, a todo el planeta. “Pensamos que es momento justo en la carrera de ambos, después de haber hecho tanta fusión y tanto mestizaje, con tantas experiencias vividas. Ahora queremos reivindicar que el flamenco también existe, que es una cultura”.

La grabación del disco se ha realizado en el estudio que Tomatito posee en la localidad almeriense de Aguadulce. El resultado ha sido flamenco puro, de lo más clásico, con tangos, alegrías, seguiriyas, soleás, bulerías, granaínas… Mercé y Tomatito, dos amigos de siempre, dos artistas incuestionables, se unen para exaltar la grandeza del flamenco .
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¿Está siendo adoctrinado ideológicamente OT 2018?



CINE Y TELEVISIÓN 

Analizamos las pruebas de la evidencia de una moralina impropia de un programa apolítico 

Redacción – MIRA 

Con el nombramiento de la nueva cúpula de RTVE -y la toma de riendas a mano de Rosa María Mateo- la espiral de cambios -de destituciones, de permutas, de incorporaciones- no se hizo esperar. Acaso no se esperaba tanta transformación en la parrilla de salida. Las polémicas, naturalmente, propiciaron la causa-efecto. Posiblemente por el talante “dedocrático” -los archifamosos dedazos- e inmediato de las decisiones adoptadas de modo además irrevocable.

Cayeron de la programación, de la noche a la mañana, programas tales ‘Amigas y conocidas’, presentado por Inés Ballester, así como el conocidísimo y muy seguido ‘Saber vivir’, dirigido por la periodista Macarena Berlín. ‘Saber vivir’ quedaba cancelado tras veinte años en parrilla.

Paralelamente ya se oían rumores, posteriormente confirmados, de que el exitoso ‘Historia de nuestro cine’ en la 2 ya no proyectaría una película española diaria, de lunes a viernes. Para descontento y asombro de los miles de cinéfilos acérrimos a estas emisiones en la franja nocturna que de alguna forma revalorizaba el cine de España desde tiempos inmemoriales a nuestros días.

Hubo más lápices rojos sobre el índice programático. ‘Hora punta’, el espacio de información y debate de Javier Cárdenas, también fue ¿vetado? A juzgar por la reacción de Cárdenas todo apunta a esa dirección. E incluso a esa intencionalidad. La caída de ‘Hora punta’ estalló en cólera a través de las redes sociales. Metafóricamente se cercenó la cabeza de Javier en un amén. Jamás se atisbó ni de lejos ningún contenido de índole político. No existieron tratamientos de posicionamiento de siglas.

Además el late night contaba con un agradecido apunte de audiencia.
No todo quedó ahí. Hubo más. Bastante más. Más bailes de rostros. Más cambios. Más ceses fulminantes. Por ejemplo, otras salidas directas fueron las de José A. Álvarez (ex director de informativos), Sergio Martín (ex presentador ‘Desayunos’), Jerónimo Fernández (TD Matinal), Víctor Arribas (‘La noche en 24 horas’), Jenaro Castro (‘Informe Semanal’), Pedro Carreño (TD Fin de Semana) y Jesús Álvarez (Deportes TD2).

La nueva temporada fue anunciada bajo un halo de cierto aperturismo democrático tras la toma de posesión de Rosa María Mateo. Sin tacha de significación política. Sin embargo los ceses ya evidenciaban una forma de hacer. Un modus operandi. A esta latente hay que añadir las pruebas de la evidencia de una imposición de ideas en los contenidos programáticos...

La prueba del algodón la hemos atisbado, la hemos descubierto, en los contenidos extramusicales de la actual edición de Operación Triunfo, de OT 2018. El talent show ha sido contaminado, ¿para bien o para mal?, por un tufo de imposición teledirigida -e impuesta presuntamente por la cúpula- en cuanto a cierta progresía mal entendida forzada por los partidos que activaron la tan cacareada moción de censura en el Gobierno de España.

Por primera vez en la larga historia de Operación Triunfo el presentador se las ve y se las desea -pero no cabe otra, Pedrín- que estar pronunciando constantemente “ellos y ellas”, “los alumnos y las alumnas”, “los profesores y las profesoras”. No nos toca, aquí y ahora, redundar en un estéril debate de precisiones de género cuando además, por activa y por pasiva, la Real Academia de la Lengua ha explicado el porqué estos desdoblamientos de las palabras resultan “artificiosos e innecesarios” desde el punto de vista lingüístico.

Incluso algún alumno -Miki en concreto- casi cae en la falta de suprimir el “nosotras” cuando se refirió al último dueto musical que, en la gala 4, protagonizó con María. “Nosotros no hemos querido… ¡Bueno, nosotros y nosotras!”, refiriéndose únicamente a María y a él. Que en las galas emitan cortes secuenciales de la vivencia de los jóvenes alumnos en la Academia parece lógico según la escaleta tradicional de OT. Y aceptable. E incluso agradecido de cara al espectador. Ahora bien…

Ahora bien, sí, que en dichos cortes prevalezcan discursos metidos con calzador de parte de algún alumno ya se nos antoja cuanto menos postizo. En la imposición de un populismo innecesario. ¿Es necesario forzar a un joven aspirante a artista a señalarse ideológicamente? ¿A cuento de qué este adoctrinamiento ideológico en un formato que se presume apolítico?

¿Es imprescindible que un alumno además varón suelte una perorata tanto durante la convivencia semanal en la Academia como en el plató de la celebración de la gala exaltando el feminismo como condición sine qua non de una sociedad democrática? Y no confundamos el atún con el betún porque ni por asomo estas líneas se posicionan ni a favor ni en contra del feminismo. ¿Pero casa y calza este discurso en un programa como OT?

El tan traído y llevado asunto del mantenimiento o no de la palabra “mariconez” -incluida en la letra original del tema ‘Quédate en Madrid’ de Mecano y escrita hace treinta años por José María Cano- y la propuesta de la alumna María -una de sus intérpretes de la semana, junto a Miki- de cambiarla por “estupidez” es otra prueba patente de las polémicas superfluas -y antaño impensables-sobre este asomo de moralina demagógica inyectada en un programa donde tan sólo ha de prevalecer el talento, la formación de la virtud personal, la convivencia, el arte musical, la ilusión, la neutralidad y cierta dosis de inocencia.

José María Cano prohibió a rajatabla adulterar la letra original de la canción. De esta “maravillosa” letra que encarna una historia de amor. Sin embargo la reivindicación de la “triunfita” generó una polémica cuasi nacional durante los días precedentes a la interpretación de ‘Quédate en Madrid’. ‘Mariconez’ no estaba contextualizada hace tres décadas, en la intención del autor ni en el contexto de la letra, sobre ninguna pulsión insultante. Eso es buscarle tres pies al gato. Su significante adquiría un sinónimo bien diferente.

Con todo y con eso, y zanjada la opción por Cano y por la Academia, la aceptación no fue asumida con decoro. Aún se especulaba que tanto María como Miki, en un previsible “heroico” acto de rebeldía y reivindicación, pronunciasen in situ el “mariconez” de marras a pie de escenario. A pesar de las posibles sanciones. Hasta se barajó la tentativa de que, como así sucede en los grandes conciertos de multitudes, los artistas, llegado el punto señalado, bajasen los micros hacia el público y que fuese éste, como relativo y discutible símbolo del pensamiento general, optara por pronunciar “mariconez” o “estupidez”.

No fue así, sino mucho peor. Los alumnos interpretaron la canción tal cual, pero con una vitola de mártires forzados. Y, tras la culminación de la actuación, fue el público el que, sospechosamente y en un gesto orquestado de lo más antinatural, prorrumpió a coro y al unísono a vitorear la reclamación de “¡estupidez!, ¡estupidez!, ¡estupidez!”. ¿Todos los miembros del denominado público pensaban tal que así? A más inri, y contra todo pronóstico, María fue proclamada la favorita de la semana (salvándose así del dictamen del jurado).
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Dave, de nuevo nominado para abandonar la Academia de OT



CINE Y TELEVISIÓN

Julia Medina cuajó una brillante actuación exaltada por el jurado

MAV – MIRA 

Los chicos de OT 2018 fueron encarecidamente aleccionados. Por los profesores y, especialmente, por Noemí Galera, la efectiva .¡y tanto que lo es!- directora de la Academia. Llevaban varias galas a la baja. Sin nervio, sin emoción, sin capacidad de transmisión. No es que anduviesen de capa caída: simplemente no arriesgaban, no se pasaban de frenada, pusilánimemente correctos.

O cambiaban o la edición de OT tan sólo se convertiría en “un karaoke de lujo”. Excelente comparativa -atinado vaticinio- de Noemí. Los alumnos, al menos potencialmente, habían demostrado valer su peso en oro y, sin embargo, los hechos cristalizaban un experimento gaseosa. Y ya la constante comenzaba a preocupar incluso a los responsables del programa.

El zarandeo a fe que sirvió. Movilizó las conciencias del alumnado. Así no llegaban a parte ninguna. Tan sólo a tierra de nadie. Y dicho y hecho. El porrazo encima de la mesa surtió efecto. La llamada de atención se escuchó de lejos y de cerca. Y la Gala 4 de este pasado miércoles 17 brilló con luz propia. Con una refulgencia ansiada por todos los telespectadores.

Todas las actuaciones, sin excepción, estuvieron brillantísimas. Muy por encima del nivel evidenciado hasta la presente y a la altura de las calidades reales de estos cantantes en potencia. O de estas potencias de cantantes. Porque han de creerse cuanto valen, como así un miembro del jurado aconsejó e incluso rogó a Famuos.

Dicho esto de antemano, si tuviéramos que resumir en breves frases -en un ramillete de titulares- la crónica de la gala, bien pudiéramos resumirla en las siguientes… Joan Garrido es el tercer expulsado. Dave y Carlos Right son los nominados definitivos de cara a la próxima semana. Esta vez Dave, que de nuevo es propuesto por el jurado para abandonar la Academia, no pudo ser salvado por su compañeros.

¿Hacia dónde se centraron todas las miradas? Pues hacia María, la concursante, y hacia Ana Torroja, la estrella mítica de Mecano y miembro del jurado. Aquí, y nunca mejor dicho, nada estaba cantado. Ya informamos días atrás sobre la polémica originada tras la propuesta de María de permutar “mariconez” por “estupidez” en la interpretación del tema ‘Quédate en Madrid’. Y cómo el autor de la canción, José María Cano, prohibió a rajatabla dicho cambio.

Finalmente, a instancias de la Academia, se respetó dicha palabra en la interpretación, entendiéndose que ni por asomo se la dotó -hace treinta años- de un significante peyorativo. Un estéril y anacrónico debate se había abierto en redes sociales, en el que participó incluso algún comentario de Ana Torroja. El morbo de la toma de posturas alimentó también la expectación de la gala de este miércoles 17.

Se mantuvo aunque el público joven congregado en derredor de la pasarela vitoreara a coro, de un modo claramente orquestado con anterioridad: “Estupidez, estupidez, estupidez”. Sin duda sobraba esta coletilla -nada natural, nada improvisada- que denotaba uno cierto guiño teledirigido. Al fin y a la postre: un resultado ilustrativo: María fue la favorita de la noche y la primera en cruzar la pasarela.

Julia Medina continúa en su línea estelar. Cuajó una actuación que de nuevo encandiló al jurado. Destacaron la templanza y la serenidad de Julia antes, durante y después de pisar el escenario. Sin duda domina las tablas. Y posee confianza ciega en sí misma. Alba y Natalia protagonizaron el número más esperado. Con una coreografía espectacular. Velada emocionante, en suma, que activó la autoexigencia de los alumnos de una Academia que, al fin, recupera su pulso.
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Santiago Posteguillo gana el Premio Planeta con la obra ‘Yo, Julia’

‘Un mar violeta oscuro’, de Ayanta Barilli, es elegida finalista 

Redacción - MIRA
Un premio concedido, como es costumbre, por todo lo alto. Un galardón literario al pie de la letra. Se deshojó la margarita del Premio Planeta. Se había creado la habitual expectación. Quizá en mayor medida este año al tenor del alto índice de participación. El Palacio de Congresos de Cataluña, en Barcelona, fue el escenario de la tradicional velada organizada por el Grupo Planeta en el día de Santa Teresa…

Numerosos representantes del mundo político, social y, sobre todo, literario asistieron a la velada. Una cena por lo común llena de emociones. Y de reconocimientos. La obra ganadora, ‘Yo, Julia’, de Santiago Posteguillo, se alzó entre las 642 novelas presentadas en este galardón dotado con 601.000 euros. Una dotación económica que pone los ojos como platos a todos cuantos se dedican al noble arte de la escritura.

La sorpresa vino en la segunda parte. Porque la debutante Ayanta Barilli con ‘Un mar violeta oscuro’ fue la finalista. Ayanta Barilli es hija del gran escritor Fernando Sánchez Dragó. El jurado este año estuvo formado por voces tan autorizadas como Alberto Blecua, Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs y Belén López, como secretaria del premio.

El contenido de la novela que se ha alzado con el premio nos traslada a a Roma clásica. ‘Yo, Julia’, narra la historia de Julia Domna, la emperatriz filósofa quien decididamente ayuda a su marido Septimio Severo a lograr el poder. ‘Un mar violeta oscuro’ cuenta una historia de “lucha, superación y supervivencia de tres generaciones de mujeres de una misma familia”, a las que una figura masculina aboca a la locura.

Ya Juan Eslava Galán, uno de los conocidos miembros del jurado del Premio Planeta, subrayaba que en esta edición serían las mujeres las que tomarían la palabra. Su vaticinio ha acertado de pleno. Ambos contenidos recaen sobre historias de mujeres. Además Santiago Posteguillo -que debe ser considerado un superventas de novelas históricas- parece rendir un implícito homenaje a la mítica obra ‘Yo, Claudio’ de Robert Graves.

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