Cofradías familiares. Magistral artículo de Antonio Burgos

Cuando llegó la democracia a las cofradías, muchos creyeron que iban a ganar muchísimo con eso de que se pudieran presentar varias candidaturas al renovar la junta. No fue así. Fue una desgracia como otra cualquiera. Punto en el que, como en tantos, le alabo el gusto y el coraje pastoral a nuestro señor arzobispo, mi querido don Juan José Asenjo. Ha invitado monseñor Asenjo a las cofradías a que haya una sola candidatura en las elecciones. Creo que ha obrado muy oportunamente, porque hermandades que estaban perfectamente unidas andan muchas partidas en dos desde que se presentaron candidaturas enfrentadas a las elecciones, con campaña como si fueran las municipales y todo. Los que pierden se llevan a matar con los que ganan, y viceversa. Sé de alguna hermandad donde los actuales oficiales de su junta te hablan de los de la anterior como si fueran diablos. Cuando no levantan falsos testimonios: que si el mayordomo se lo llevó calentito, que si... Una lástima. Y un desastre. La democracia está muy bien para elegir alcalde; y ya ve usted lo que pasa, que no sale el más votado, sino el más pactado entre los perdedores. La democracia está muy bien para elegir diputados y senadores. Pero elegir a un hermano mayor frente a otro lleva directamente a las dos mitades irreconciliables en las cofradías.

Por eso me han encantado las elecciones de La Quinta Angustia, hermandad en la que tengo puesta todas mis complacencias. Una cofradía de las que hay que ver en la calle de cruz de guía a preste, de pitón a rabo, por su impresionante cortejo. La de la maravillosa imagen de la Dolorosa que esculpió Rodríguez Caso, el inventor de la Exposición Iberoamericana. Cuando Palomero Páramo catalogó las Dolorosas de Sevilla me di cuenta de que las Vírgenes de los barrios tenían muchas más lágrimas que las del centro. Claro: la gente bien está educada para reprimir sus sentimientos de pena; y en los barrios, cuanto más se llore, más que quiere al difunto. Hasta tal punto eso es así, que la Virgen de la Quinta Angustia, gran Señora de la clase con mucha clase, es la única de Sevilla que no tiene una sola lágrima en su rostro. Porque sus hermanos han aprendido desde chicos a tragárselas en las muertes y entierros. Por eso le dediqué un artículo que titulé "La Virgen sin lágrimas".

Digo todo esto para que no vean el menor atisbo de cachondeíto en La Condomina en cuanto voy a decir. "La Quinta", que es el nombre pijo de la hermandad, como "Punta" (Umbría) y como "Soto" (Grande), ha celebrado cabildo general ordinario de elecciones y no sólo se ha presentado una única candidatura, como debe de ser, sino que han salido los apellidos de siempre en la hermandad: los nietos de los que estaban en la junta hace 50 años; los hijos de los de hace 30. Es toda una radiografía social de Sevilla: no me resisto a transcribir la nueva junta enterita. Miren, miren qué maravilla de hermandad con los apellidos que siempre la mantuvieron: Hermano Mayor, Beltrán Vargas-Zúñiga Ramos-Paúl; Teniente Hermano Mayor, José Soto Mediero: Consiliario 1º, Luis García de Tejada Ricart; Consiliario 2º, Felipe García de Pesquera Gago; Consiliario 3º, Jaime Benjumea Troya; Consiliario 4º, José Ignacio García de Pesquera Benjumea; Mayordomo, Ignacio Salinas Soto; Secretario 1º, José Luis Chaves Gentil; Prioste 1º, Vicente Rodríguez-Caso Losada; Contador, Jaime Villagrán Guinea; Secretario 2º, Pablo Beca Soto; Prioste 2º, Javier García de Tejada Parladé; Fiscal, Antonio Martínez Tijeras; Diputado Mayor de Gobierno, Luis Rodríguez-Caso Moreno; Diputado de Cultos, Enrique José Durán Martínez; Diputado de Formación, José Carlos Romero Cuevas, y Diputado de Asistencia y Caridad, Juan Antonio Ruiz-Giménez León. Están los que tienen que estar, en una cofradía que es como tiene que ser... Aunque sale de golpe uno desde el tendido de sol la guasa de Sevilla y va y me dice:

-- Sí, todo muy bien, la hermandad muy unida, muy familiar y muy de siempre, lo que quieras: como una sucursal de la Real Maestranza. Pero he visto ahí en la junta, entre tantos apellidos largos, a un Martínez. Yo que se ha colado desde una hermandad de barrio. No le pega absolutamente nada a la Quinta Angustia tener un Martínez en su junta...




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